Por la vida sedentaria hay casos de diabetes del adulto en niños

Un estudio del hospital Garrahan muestra que más del 10% de los niños con
sobrepeso tiene la enfermedad o está en riesgo. Este estudio sobre 400 chicos y adolescentes argentinos excedidos de peso demostró
que el 1,7% tenía diabetes tipo 2 y casi el 9% sufría intolerancia a la glucosa, estadío previo de esa enfermedad metabólica.
El hallazgo es preocupante: la diabetes tipo 2 se consideraba una enfermedad de
adultos mayores, ligada a la obesidad y el sedentarismo. Pero en el XII Congreso
Latinoamericano de Diabetes, realizado recientemente en Punta del Este, se
informó acerca de la existencia de los primeros casos de esta forma de diabetes
entre los niños. El problema ya fue detectado en los Estados Unidos, y ahora
también en nuestro país.
Primero se observa
que a partir de los 6 u 8 años estos chicos podían presentar manifestaciones del
síndrome metabólico de la obesidad: un patrón de distribución central de la
grasa (adiposidad en tronco y abdomen), prevalencia más alta de hipertensión y
colesterol, y resistencia a la insulina e hiperinsulinemia. La intolerancia a la
glucosa y la diabetes tipo 2 son complicaciones de este síndrome.
El equipo del Garrahan trabajó con 400 casos de 4 a 19 años, de Capital Federal
y el Gran Buenos Aires.
En el 20% de los casos la diabetes tipo 2 puede presentar síntomas parecidos a
los de la diabetes tipo 1: aumento de la sed, el hambre y las micciones y un
descenso de peso, en este caso leve. La intolerancia a la glucosa, en cambio, no
los da. Pero si el problema existe y se busca, se encuentra.
Cuando hay intolerancia a la glucosa el hidrato de
carbono que ingresa a través de los alimentos es menos metabolizado y por eso
aumenta su nivel en la sangre (hiperglucemia). Esto ocurre porque la insulina,
cuya función es normalizar la glucemia, actúa menos debido a que produce
resistencia a la insulina y esa resistencia se compensa con más insulina. Llega
un momento en que se produce una falla en las células del páncreas que producen
la hormona, y comienza la diabetes tipo 2.
¿Cómo se encara la diabetes tipo 2 en los niños?
En primer lugar hay que tratar la obesidad
Esto no supone dietas restrictivas, porque
hay que cuidar el crecimiento, pero sí una alimentación variada y saludable. Y
es imprescindible la actividad física, que tiene un efecto directo y mejora la
sensibilidad a la insulina. Si hay descompensaciones, temporariamente puede
requerirse insulina.
Como por ahora no existe experiencia con drogas hipoglucemiantes orales en
pediatría (dado que la diabetes tipo 2 era una enfermedad del adulto), el
criterio de administrar estos fármacos depende del médico.
Está ampliamente demostrado que la diabetes es un factor de riesgo de
enfermedades cardiovasculares, retinopatía (que puede producir ceguera),
nefropatía (que puede llevar a insuficiencia renal), neuropatía (que puede
conducir a falta de sensibilidad en los miembros y el riesgo de amputaciones).
La obesidad está afectando muy tempranamente a la población infantil. Tal vez más a la de bajos recursos, que tiene condiciones
sociales adversas para una buena calidad de vida. Cuando el chico llega al
hospital ya hay complicaciones: dislipidemias, hipertensión, intolerancia a la
glucosa. Hay que actuar antes, y esto no se soluciona únicamente en los
consultorios. Falta una red (por ejemplo, centros de recreación públicos y
gratuitos donde se haga actividad física) para que el chico quede cuidado,
aunque sus padres trabajen. Esto evitaría que esté solo en casa, con comidas de
mala calidad a disposición y la televisión. Pero nada funcionará sino hay un
esfuerzo más amplio desde Salud Pública y desde la escuela. |